miércoles, 16 de marzo de 2016

Guía para el viajero desubicado

Aprovechando que hace mucho no escribo y que el año pasado viajé tres veces al interior del país (quizás para muchos tres es poco, pero para mí fue la primera vez que viajé “tantas” veces en un año), hoy aterrizo en el blog inaugurando el 2016 (de manera atrasada, como todo en mi vida. Qué emo, carajo) en la blogósfera, con la guía para todos los viajeros desubicados.

Algunos de los puntos son obvios; otros, no tanto. De todas formas, si viajas y contratas un tour no estaría de más tener en cuenta los siguientes consejos para no ser el/la más odiad@ del bus y no te terminen vetando del lugar.
  •  Haz un presupuesto antes de viajar y procura irte siempre al máximo: es mejor ponerte S/700 como tope y gastar S/400 que trazarte S/500 y gastarte S/800. También carga harto efectivo para evitar que la plata se te vaya rápido sacando de cajeros (por qué estos cobran por retirar dinero en provincias, jamás lo sabré)
  •  Si eliges contratar un tour (que, para mí, es un dolor menos de cabeza), que eso sea lo primero que hagas apenas bajes del bus o avión. Lo mejor es gastar de golpe la plata que sabes que definitivamente usarás, descansar un rato y no tener nada planeado…al menos el primer día
  •  Si el guía te dice que te recogerá a las 9 am, espéralo list@ desde las 8:45 am. No importa que el peruano sea un impuntual del demonio, no importa si te interrumpen el mañanero: increíblemente, hay guías que sí son puntuales y (no tan increíble) gente furiosa que estará dispuesta a regalarte su peor cara de culo apenas subas al bus
  •  En pleno tour, si hacen una parada y te indican regresar al transporte a los 15 minutos, hazle un favor a todos y pon una puta alarma en tu celular. Esta impuntualidad es más jodida que la anterior porque tú serás el/la responsable de que el tour demore (media) hora más y la gente llegue más tarde a sus hoteles y se atrasen sus planes (y no creo que estés preparad@ emocionalmente para ser puteado por varias personas a la vez)
  •  Aunque te lo digan mil veces, las mil veces haz caso y revisa tus cosas antes de viajar (como experiencia personal, cuando estaba en el taxi camino al aeropuerto me di cuenta de que me había olvidado la mayor parte de mi dinero y terminé sobreviviendo a base de mayonesa y galletas Doré en Cusco mientras mis hermanas se mofaban de mí
  • Lee, previamente al viaje, sobre tu destino: sus costumbres, tradiciones, comida, sitios turísticos y las frases típicas que siempre te sacarán de apuro. Aunque solo vayas a estar pocos ahí, pon de tu parte y evita sentirte como un pez fuera del agua
  • Piérdete intencionalmente, pero teniendo a la mano las herramientas necesarias para regresar a tu hotel san@ y salv@. A veces los lugares menos conocidos son los más bonitos y se vuelven tuyos por descubrirlos (obviamente no eres Cristóbal Colón ni has descubierto nada; simplemente serás uno de los pocos que no sigue a la corriente)
  • Vence la timidez y habla con la gente del lugar: ellos conocen mejor que nadie las tradiciones de su pueblo, lo que es bueno/recomendable y lo que no. Pregunta precios, lugares donde ellos comen, que recomiendan visitar
  •  Y nunca, por favor, nunca dejes de viajar, porque –como dijo San Agustín– “El mundo es como un libro abierto: quien no viaja, solo ha leído la primera página”
Convento Santa Catalina - Arequipa

Laguna de Llanganuco - Huaraz

Camino a Laguna Azul - Tarapoto