miércoles, 19 de marzo de 2014

Historias de combi

Antes de comenzar en el nuevo trabajo, tomé la decisión de ir en combi a la oficina, para así ahorrar plata y gasolina (siempre he sido bastante un poco roña; qué puedo decir).

No obstante, no puedo decir que me arrepienta de esta decisión, porque realmente es una aventura viajar en combi en Lima.

Todos los días pasa algo: el chibolo se sienta en el asiento reservado y no se levanta cuando sube un anciano o mujer embarazada, por lo que lo comienzan a fastidiar. La señorita con perfecta salud le exige al señor que le ceda el asiento solo porque es mujer; el señor, amablemente, se niega (pobre, está cansado) y la señora de al lado lo comienza a tildar de machista. La señora que está parada se queja con el conductor y cobrador por lo pésimo que el primero maneja y el bullying hacia ellos se extiende por todos los pasajeros.

Pero, aparte de estas y otras anécdotas, existen las que cada uno forma, como, por ejemplo, elegir quién será tu compañero de viaje.

El escenario es el siguiente: alzas el brazo para parar la combi, te fijas desde afuera si hay asientos libres (si puedes darte el lujo, porque sino subes sin importarte lo llena que esté), confirmas que sí, te subes y descubres que hay tres sitios libres en tres asientos de a dos. Sabes que solo cuentas con algunos preciosos segundos para tomar la decisión antes de que el carro se llene por completo, así que te dispones a escanear rápida y prejuiciosamente a tus tres posibles compañeros de viaje y descartas a los que, crees, no te dejarán sentarte cómodamente, te molestarán con ruidos fastidiosos o perturbarán tu paz con cualquier otra acción.

Una vez tomada la decisión, te acercas a tu próximo sitio, pides al otro viajero que te deje pasar (si fuera el caso) y acomodas tu cuerpo en el asiento, pensando que tomaste la decisión correcta y que por fin podrás descansar del largo día que has tenido, pues este viajero parece tranquilo, silencioso y llevable.


Pero te equivocaste: es pedorro.

8 comentarios:

  1. Me hiciste la noche, nunca dejes de escribir.

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    1. ¡Gracias! Procuraré no dejar de hacerlo :)

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  2. Fuiste harta generosa con tu relato de las combis, casi siempre resulta una prueba a nuestro caracter y buen juicio. Historias que pronto, no muy lejos pasaran a ser leyendas por que estan siendo reemplazadas. Sugiero escribas sobre el metropolitano en su ruta de norte sur en hora punta... donde encontraras historias bizarras :D !!!

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    1. Jaja Sí, es que no quería sonar muy superficial, por decirlo de alguna manera. Creo que unas dos veces he subido al Metropolitano y sentí que moriría asfixiada, pero vale la pena subirme de nuevo para relatar otras anécdotas :D

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  3. jajaja suele suceder!
    Lo peor que te puede pasar es que frene de golpw y te caigas arriba de un chico como yo. Pesimo.
    besotes.

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    1. Jajajajajajaja ¡Ídola! Yo lo que detesto es cuando el viajero del costado se queda dormido y se recuesta en tu hombro ;_;

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  4. si oues, toda una aventura las combis, y hablando del compañero de turno, lo que siempre me pasa es que si me tocan 2 sitios juntos libres, me siento a la ventana y a continuacion se sienta a mi lado una señora o señor de 100kgs hacia arriba, termino literalmente aplastado al vidrio,siempreee me pasa eso, muchas termine parado en el pasillo, jaja...gracias por las anecdotas =)

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    1. Jajaja También me ha pasado! Pero siempre me joderá cuando hay varios asientos libres y esa persona decide sentarse a tu costado u_u

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